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Tema de Formación
Realmente ¿El Hábito No Hace Al Monje?
La Madurez: Una Responsabilidad Personal De Cada Consagrada
De Cara Con Tu Estructura Congregacional: ¿En Qué Modelo Vives?
Consagrados deben ser
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La Madurez: Una Responsabilidad Personal de cada Consagrada


 

Autor: H. Ivana I.F.C.J.

Somos consagradas llamadas por Jesús para vivir como él vivió, para identificarnos con su modo de vivir y de actuar encarnándolo en nuestro tiempo, no por nada nuestro Fundador Eugenio Oláez nos insta a esto, a ser apóstoles hoy en este tiempo y cultura actual. Ciertamente vivimos en un mundo en constantes cambios que nos está obligando continuamente a ser consagradas con los pies en la tierra y el corazón en el cielo.

Como consagradas una de nuestras responsabilidades personales es el trabajo personal en madurar espiritual y psíquicamente, en este trabajo personal los demás nos podrán sugerir pero el trabajo es de cada una de modo que ante Dios, nadie es responsable más que uno mismo; así que te invito a que identifiques tu grado de madurez religiosa y trabajes por realizar en ti lo que debes ser.

 

Una religiosa madura se identifica por

  • Auto aceptación
  • Madurez psicológica y espiritual
  • Sana autonomía
  • Equilibrio entre razón, emotividad y sexualidad
  • Disposición oblativa
  • Tolerancia ante las frustraciones
  • Buena relación con los que le rodean
  • Disponible
  • Competente (es decir tener las virtudes requeridas para una misión concreta)
La inmadurez religiosa en cambio se identifica por:
  • Una actitud de crítica constante o acrítica pasiva y conformista
  • Una religiosidad egocéntrica
  • Una actitud imitativa como los niños
  • Sus actitudes están con frecuencia dominadas por la emotividad
  • Es ritualista y no comprende los significados del culto

 

 

 


El perfil de la consagrada tanto en nuestra congregación como en cualquier instituto religioso es el de la persona que vive sinceramente empeñada en caminar hacia la meta, es decir hacia la perfección; se necesita que estemos en camino de la santidad.

Este camino nos debe llevar a ser nosotras mismas y a sentirnos felices de ser consagradas a Dios, debemos tomar conciencia de la riqueza que cada una poseemos en nuestro ser y transmitirlo en nuestro apostolado; el documento de vida consagrada nos invita a ser expertas en los caminos que llevan a Dios, de modo que el fomento de la interioridad es una urgencia para frenar la corriente cultural de vaciar a las personas de todo lo espiritual que invita a llenarnos de lo efímero y pasajero, a nuestra sociedad le urge recuperar los valores y redescubrir la dimensión espiritual y trascendente que el hombre moderno está olvidando.

Nuestra primera actividad como religiosas como lo marca nuestra constitución no está orientada al trabajo solamente sino a la vida espiritual (“convivir con Cristo, estar con Él para poder compartir después su misión redentora en el apostolado” Const. 13) pero el lograr esto es como ya mencionaba es un trabajo personal en el que no podemos responsabilizar a nadie de él, sino empezar por reconocer los propios recursos humanos y espirituales con los que Dios nos ha dotado para empezar a trabajar por nuestra madurez responsabilizándonos de nuestras decisiones personales y como nuestro fundador “no se dejen abrumar por el desaliento sobrepónganse y luchen hasta vencer” (Eugenio Oláez)

 

 



 


Si deseas alguna información, hacernos sugerencias o enviarnos algún tema o simplemente escribirnos, puedes dirigirte con la Hna. Yoselin Gomez Melo.

Nombre: Instituto Hijas del Sagrado Corazón de Jesús I.F.C.J.
Fundador: Siervo de Dios Eugenio Oláez Anda
Cofundadora: R. M. Luisa de san José Marmolejo Rodarte
Lugar de fundación: León, Gto. México
Fecha: 15 de junio de 1920
Naturaleza: Instituto de Vida Religiosa y de Derecho Pontificio
Carácter: Instituto de Vida Apostólica

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