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Indice del artículo
Tema de Formación
Realmente ¿El Hábito No Hace Al Monje?
La Madurez: Una Responsabilidad Personal De Cada Consagrada
De Cara Con Tu Estructura Congregacional: ¿En Qué Modelo Vives?
Consagrados deben ser
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Realmente, ¿El Hábito No Hace al Monje?



 

 

 

 


En la actualidad no es muy común encontrarnos a los consagrados de nuestro entorno vistiendo su hábito, para lo cual existe un sinfín de argumentos ¿pero cuál es el objetivo del uso de este tipo de vestimenta?

El hábito es un testimonio público de la propia consagración.

Es un signo de pobreza por razón de que se trata de un hábito simple, uniforme, no sujeto a las variantes de la moda ni a la vanidad de la misma, es un signo contracorriente de la cultura.

Porque el portarlo garantiza y continúa la responsabilidad en el servicio al cual los consagrados nos hemos entregado.

Porque el hábito se mantiene como un signo permanente a lo sagrado en un mundo que se olvida de ello fácilmente, como si Dios no existiera y los valores interiores fueran un dato inútil y fantasioso.

Porque el hábito es un uniforme y no cumple la simple función de un vestido que no se repite y hay que variarlo según las tendencias de la época y el hábito no varía uno es igual a otro.

Porque es una protección y defensa no sólo de los demás sino de uno mismo.

Porque lo manifiesta y haciéndolo le obliga a la coherencia siempre y donde se encuentre.

La vida consagrada vive una cierta anormalidad estructural en relación con el mundo. Y esta consagración de la vida entra en crisis cuando cuando se tiende a vivir en la normalidad, cuando no se hace presente en lo cotidiano de la vida de este mundo y el hábito es un grito a la conciencia de los creyentes y no creyentes de la existencia de Dios entre nosotros y en nosotros.

Realmente el hábito no hace al monje pero con él hacemos presente el Reino de los cielos, demostramos públicamente que vivimos con la esperanza en un Dios de Vida, ya que deseamos que los demás vean un signo preclaro de esa Vida eterna que pretendemos alcanzar y por la cual despreciamos la riqueza como posesión para ser felices, el poder para ser libres amando a todo ser humano -aunque piense y sea distinto a nosotros-, el placer sabiendo que son efímeros los momentos en que buscándonos a nosotros mismos, nos olvidamos de Dios.

Portar un hábito consciente de lo que significa da a tu vida la alegría del desprendimiento, el sentido de pertenencia amorosa a tu Comunidad de hermanos, la irradiación de simplicidad que el mundo pide a gritos del testimonio de los que decimos que pertenecer a Cristo y no, palabras que se lleva el viento con el anti testimonio del aburguesamiento.

Hagamos brillar en nuestro rostro la trasparencia de un corazón unido al de Cristo siendo la viva expresión del Amor y la sencillez que nos enseñó Aquel a quien decimos amar y pertenecer, viviendo lo que de verdad significa vestir un hábito.

 

 



 


Si deseas alguna información, hacernos sugerencias o enviarnos algún tema o simplemente escribirnos, puedes dirigirte con la Hna. Yoselin Gomez Melo.

Nombre: Instituto Hijas del Sagrado Corazón de Jesús I.F.C.J.
Fundador: Siervo de Dios Eugenio Oláez Anda
Cofundadora: R. M. Luisa de san José Marmolejo Rodarte
Lugar de fundación: León, Gto. México
Fecha: 15 de junio de 1920
Naturaleza: Instituto de Vida Religiosa y de Derecho Pontificio
Carácter: Instituto de Vida Apostólica

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